Protección de Datos y Privacidad
Anonimización vs. seudonimización: cuál es la diferencia y cuándo debería utilizarlas una empresa
Una empresa quiere entregar datos de clientes a un equipo de analítica. Se eliminan nombres, pero se mantienen RUT cifrados y fechas que permiten volver a identificar a las personas. La anonimización busca que una persona no sea identificable mediante medios razonables, considerando tecnología, tiempo, costos y datos disponibles. La seudonimización reemplaza identificadores directos por códigos, pero mantiene la posibilidad de volver a asociar la información con una clave. En ese caso, los datos siguen siendo personales. En este artículo revisamos cómo convertir esa inquietud en una decisión que conecte ley, negocio, procesos, personas, tecnología y evidencia.
Qué significa en la práctica
El diseño debe separar el conjunto analítico de la tabla de correspondencia, limitar accesos, reducir granularidad, controlar combinaciones y prohibir intentos de reidentificación. La anonimización es un resultado que debe probarse, no solo un paso de borrar columnas. El primer paso es observar el proceso real: formularios, correos, planillas, sistemas, conversaciones y excepciones. El control debe ser suficientemente simple para que el equipo lo use bajo presión y suficientemente claro para que otra persona pueda verificarlo.
La dimensión jurídica y de riesgo
La Ley 21.719 contempla efectos distintos para datos anonimizados y para información seudonimizada. La conclusión depende del riesgo real de reidentificación, no del nombre de la herramienta. La empresa debe documentar método, contexto y controles, y revisar si otras fuentes permiten reconstruir identidades. En caso de duda, conviene formular la conclusión con prudencia y escalarla a asesoría jurídica. Una recomendación de buena práctica no debe presentarse como obligación legal, y una obligación legal no debe ampliarse a usos que la norma no exige.
Un ejemplo empresarial
Un retailer elimina nombres, pero conserva comuna, fecha exacta, monto y patrón de compras. En una zona pequeña, esos datos pueden identificar a una persona. Si necesita seguimiento longitudinal, la seudonimización puede ser adecuada; si publica estadísticas, debe evaluar agregación y riesgo de singling out. La respuesta madura no parte por comprar una herramienta ni por redactar una política aislada. Parte por delimitar la finalidad, reducir el dato, asignar responsables y probar si el control funciona en la operación cotidiana.
Errores que conviene evitar
La reidentificación puede producir exposición contractual, reputacional y regulatoria. Cifrar un identificador no vuelve anónima la base si la empresa conserva la clave o existen cruces sencillos. Otro error frecuente es trasladar toda la decisión a TI o al proveedor. La tecnología puede ejecutar controles, pero la empresa conserva decisiones de negocio: qué recopilar, por qué usarlo, con quién compartirlo y cuándo dejar de tratarlo.
Qué debería revisar la gerencia
- Definir si se necesita seguimiento individual.
- Separar claves y reducir granularidad.
- Probar reidentificación con datos disponibles.
- Limitar accesos y documentar prohibiciones.
- Revisar el riesgo cuando se agreguen nuevas fuentes.
Estas acciones deben tener un dueño, una fecha y una evidencia observable. Si la organización es pequeña, puede concentrar funciones; lo importante es que las responsabilidades estén claras y que las excepciones no se conviertan en la forma habitual de operar.
Evidencia y seguimiento
El expediente debería incluir amenazas, supuestos, pruebas de reidentificación, accesos, retención de claves y revisión. También conviene registrar qué equipos reciben qué nivel de detalle. La evidencia debe ser proporcional: no se trata de archivar todo, sino de conservar lo suficiente para reconstruir decisiones, demostrar que se actuó y corregir lo que no funcionó. Un control sin dueño, prueba o fecha de revisión es una intención, no un control operativo.
Preguntas para una reunión de trabajo
- ¿Quién podría volver a identificar y con qué recursos?
- ¿Es necesaria la trazabilidad individual?
- ¿Qué pasa si la tabla de correspondencia se filtra?
Responder estas preguntas permite priorizar. Puede existir un riesgo aceptable, una medida pendiente o una cuestión que requiera análisis especializado. Lo importante es que la decisión quede visible, que la persona responsable tenga capacidad de actuar y que la gerencia conozca las dependencias críticas.
La revisión tampoco debería quedar congelada en la fecha de publicación. Cambios de proveedor, nuevas campañas, reorganizaciones, incidentes, tecnologías y modificaciones regulatorias pueden alterar el análisis. Una fecha de seguimiento y un responsable de actualización convierten el artículo en una pauta de gestión, no en una declaración aislada.
Cierre: cumplir conectando decisiones
La gestión de anonimización y seudonimización no debería reducirse a un documento o a una herramienta. Requiere coordinar la finalidad jurídica con el proceso, la tecnología, las personas y la capacidad real de respuesta. En VEORA Advisory podemos acompañar a la organización en el diagnóstico, diseño de controles y puesta en marcha de una hoja de ruta proporcional. Evaluar si un proyecto necesita anonimizar o seudonimizar y controlar la reidentificación.
Fuentes consultadas
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Ley N.º 21.719, texto con vigencia diferida al 1 de diciembre de 2026: https://www.bcn.cl/leychile/navegar?idNorma=1209272
Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, Ley N.º 19.628, versión vigente hasta el 30 de noviembre de 2026: https://www.bcn.cl/leychile/Navegar?dt=open&idLey=19628
Nota editorial: este artículo entrega orientación general y no reemplaza un análisis jurídico, laboral, técnico o sectorial de un caso concreto. La vigencia y aplicación de la Ley N.º 21.719 debe revisarse según la fecha de publicación y las normas, reglamentos e instrucciones disponibles.
